Un día de luz

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Te invitamos a descubrir nuestro próximo proyecto. “Un día de luz” es un recorrido, desde el amanecer hasta el anochecer, a través de las sensaciones y de la música, de las luces y de las sombras…

Cada pieza está elegida con extremado cariño, tratando de contar/cantar una pequeña historia cotidiana a través de la música. Empezaremos, casi por sorpresa, con una impactante pieza de James MacMillan que se titula O Radiant Dawn. Hay pocas formas mejores de describir un sol que nos iluminará a todos durante este día de viaje, para lo bueno y para lo menos bueno.

El día propiamente dicho lo inauguraremos con Morgenlied de Rheinberger, y cerraremos el círculo al nal del concierto con una pieza íntimamente ligada a este canto de la mañana, que pertenece al mismo número de opus y que se denomina Abendlied. En él, el compositor de Liechtenstein describe a través de texturas musicales el momento del atardecer, sin luz ni oscuridad, casi entre tinieblas…

En un tono un poco más místico, os proponemos afrontar la primera parte de la mañana con O Nata Lux de Lauridsen. Si pensamos en la cotidianeidad de hace unos cientos de años o nos queremos introducir en los ritos de un día cualquiera de hace unos cuantos siglos, este canto destinado al oficio de Laudes es, sencillamente, perfecto.

Y de aquí pasamos, con un tono bastante más profano y lúdico, a la primera serie de canciones, del compositor romántico Felix Mendelssohn-Bartholdy, cuyo lenguaje en música vocal, tanto a solo como en coro, marca un nuevo hito en la historia de la música después del gigante Johann Sebastian Bach.

Nos encaminamos hacia la mitad del día, mirando un poco más allá de las montañas, con más música de Mendelssohn, para mujeres, en preparación de la pieza central de nuestro concierto: Richte mich Gott. Hemos elegido esta pieza como epicentro por dos razones que tienen que ver con el texto: rememora el concepto de “justicia” que hemos introducido en la primera pieza: “sol de justicia, ven y concede tu luz a los que vagan en las sombras”, y en su momento más pleno dice “¡Envíanos tu luz!”.

Desde aquí, volvemos a bajar a la tierra con tres Lieder de Brahms seleccionados por los cantantes del coro. Hacen referencia a la naturaleza, al olor del romero, al atardecer en los bosques… Caminad con nosotros.

Casi terminar con Wasserfahrt, cuyo primer párrafo hace referencia a la imagen de una ciudad con sus torres que aparece en el horizonte cuando cae el sol…

Y, caminando tranquilos, cerraremos el círculo con Abendlied: “Señor, quédate con nosotros, que se avecina la noche”.